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Sexualidad y Fertilidad (I): Cómo despertar el deseo y reconectar con tu Yo sexual

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La sexualidad es imprescindible para la fertilidad, obvio.

Pero, en muchas ocasiones, cuando estamos en el proceso de tener hijos la vamos automatizando sin darnos cuenta, y mantenemos relaciones sexuales con nuestra pareja «solo para concebir».

La convertimos en una herramienta para lograr un objetivo y, por el camino, vamos perdiendo el deseo, la naturalidad, la seducción… y la relación sexual se convierte en un calvario.

Sin embargo, la energía sexual es fundamental para la creación: es energía creadora. Una energía que va mucho más allá de la mera concepción de un hijo, es la energía que nos conecta con la vida en su sentido más amplio. Y esa conexión, esa «chispa creadora», está apagada en muchas mujeres.

Y sin chispa no hay fuego, y sin fuego no hay vida.

Por eso es muy importante estar conectadas siempre con nuestro deseo y reconectar con nuestro Yo sexual y encender de nuevo tu «chispa» para conectar con la vida.

Pero…¿Cómo despertamos de nuevo ese deseo y nuestra sexualidad para encender esa «chispa creadora»?

Pues es lo que he hablado, entre otras cosas, con Lorena Berdún, psicóloga, sexóloga y experta en terapia de pareja, además de muy conocida por sus programas de Radio y TV en esta interesantísima entrevista que puedes ver pulsando el play, o leer en este post.

 

¿Qué es el deseo?

Antes de saber cómo despertar nuestro deseo y sexualidad, es importante saber qué es lo que entendemos por deseo y cómo ha evolucionado a lo largo de los tiempos.

Y es que cuando pronunciamos la palabra deseo, muchas personas lo relacionan directamente con algo biológico o cultural. Pero el deseo está muy vinculado con el querer: desear algo significa querer ese algo. Y para eso debe existir una figura fundamental que es el «yo».

Yo tengo derecho a querer y tengo la autoestima suficiente como para dar permiso a ese «Yo quiero».

El deseo, por tanto, como hablamos con Lorena Berdún en nuestro último grupal en el Programa terapeútico “Las leyes de la fertilidad”, «es una expresión de libertad y de soberanía, es buscar lo que yo quiero. Mucha gente cree que solo está relacionado con la sexualidad, pero no es exactamente así.»

No siempre ha sido una parte inherente de la sexualidad. En la mayor parte de la Historia la sexualidad de las mujeres no ha tenido que ver con el deseo. Tenía que ver con el deber.

No importaba si la mujer quería algo o no.Tenían relaciones sexuales con sus parejas porque era su deber (como esposa, pareja, compañera…).

“No hay cosa que mate más el deseo, que nuestras obligaciones inconscientes como mujer

Las mujeres estaban históricamente destinadas a ser deseables y responder al deseo de los hombres. Tenían que arreglarse para hacerse atractivas, queridas, deseadas por sus parejas… y esto, aunque pensemos que ya no es así, sigue estando instalado en nuestro inconsciente como mujer.

Aunque nuestras parejas son modernas y nos quieren y nos apoyan seguimos teniendo esa «obligación» de tener que gustar y cumplir con nuestra pareja. Y no hay cosa que mate más el deseo, que estas obligaciones inconscientes.

¿Por qué?

Porque este deber de cumplimiento en la mayoría de ocasiones no se corresponde con lo que realmente quieres tú. No activamos nuestro cuerpo en función de nuestro deseo, si no que lo hacemos en función del otro, nuestra pareja en este caso.

Y ahí es donde comienza el primer error.

En la actualidad hemos pasado de un modelo de reproducción y deber a un modelo de conexión y placer. Y por eso, lo que tenemos que trabajar cómo mujeres es nuestra propia voluntad, nuestro verdadero deseo y no el de la otra persona.

Deseo espontáneo vs deseo despertado

Según hablamos Lorena, podemos distinguir tres maneras principales de participar en una relación sexual:

1 Excitación y deseo.

Comenzamos la relación sexual con gran excitación y luego le sigue el deseo.

2 Deseo y excitación.

En este caso la idea del deseo está en la pareja y, por tanto, harán todo lo necesario para excitarse y participar en esa relación sexual deseada.

3 Ni deseo, ni excitación.

En este caso, comenzamos la relación sexual con voluntad y apertura, pero no existe un deseo ni una excitación. Y esto, lo hacemos constantemente. Cada vez que mantenemos relaciones con nuestra pareja sin que realmente nos apetezca.

Cuando sucede esto, lo que realmente nos pasa por la cabeza es «no pienso espontáneamente en el sexo, pero quiero relacionarme con mi pareja». Lo que significa, que no hay un deseo activo o espontáneo.

Cuando esto es así, el deseo es de naturaleza receptiva, es decir, que necesitas que te «despierten» o provoquen algo.

“El deseo debe ser despertado desde una misma, no puedes pretender que lo despierte la otra persona.

Y esa, es una de las primeras equivocaciones que cometemos: Pensar que el deseo debe ser despertado, cuando, el deseo debe ser despertado desde una misma.

Hay que trabajar para cambiar esa energía sexual y que nos venga el deseo. Pero trabajarlo una misma.

Si esperas que el deseo sea siempre «despertado» por tu pareja, nunca tendrás una re-conexión real con tu «yo quiero». Sin embargo, si trabajas diariamente en despertar el deseo por ti misma, llegará el momento en el que no necesites ese despertar, porque ya estará despierto y la calidad de tu relación será mucho mejor.

¿Quieres saber más sobre La calidad de la relación sexual y el deseo y por qué este se desvanece?

Lee la 2ª parte de este artículo aquí

Cuéntame más sobre los audios subliminales específicos para fertilidad

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