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Ley de la Autonomía: El poder de recordar tu nacimiento para independizarte de tus heridas

nacimiento

Cuando pensamos en el momento en el que realmente nos convertimos en autónomos casi nunca se nos viene a la mente el día de nuestra gran autonomía.

Nuestro Nacimiento.

Momento del que no tenemos recuerdos, sin embargo, todas las sensaciones que vivimos en él nos acompañarán de por vida. 

En este post vamos a evocar el momento de tu gran autonomía para conseguir independizarte de las heridas que puedan estar empañando tu deseo de ser madre.

Y al final te he dejado un breve ejercicio con el que seguir indagando para tu autoconocimiento. 

Espero te sea de ayuda, con esa intención lo comparto, pero antes déjame contarte en qué consiste esta Ley de la Fertilidad. 

 

¿En qué consiste la Ley de la Autonomía?

La gran autonomía de todo ser humano es el día de su nacimiento.

Ese momento en el que aterrizamos en este mundo y, aunque sigamos necesitando los cuidados de otra persona, ya somos una persona biológicamente autónoma.

Respiramos por primera vez el aire fuera de nuestra madre, nuestro organismo comienza a acostumbrarse a ser uno.

Llegar al mundo significa enfrentarse a todo en primera persona, incluso al propio nacimiento.

No volveremos a estar dentro de mamá.

Nuestro mundo estaba protegido por su propio cuerpo. Todas sus emociones nos llegaban en forma de sensaciones, pero ahora, una vez fuera, aunque nos seguimos guiamos por lo que ella siente, por primera vez lo comenzamos a sentir con nuestras propias carnes. Esas carnes que ya no son protegidas por el cuerpo de mamá.

Ahora nos toca vivir y desarrollarnos como un ser único, independiente y sintiente.

En el vientre de mamá sentíamos sus emociones y ahora, una vez fuera, también lo haremos, pero nuestras propias emociones empiezan a cobrar importancia.

Pero, ¿cómo nos afecta de bebé todo lo que siente nuestra madre?

Veamos qué dice la ciencia sobre esto.

 

¿Cómo afectan las emociones de la madre al bebé?

Está demostrado que todas las emociones que la madre vive durante la gestación afectan a su bebé, no solo en el momento presente, también afectará en la manera en la que se va a desarrollar su personalidad. 

Los nervios, estrés, ansiedad, tranquilidad, serenidad, sobresaltos, risa… todas estas emociones las percibe el feto, desde su interior es una pequeña máquina que absorbe toda la información emocional de la madre. 

Según palabras del profesor de psicología de la emoción y motivación en la UNED, el Dr. Enrique Garcia – Arrabal:

Se requieren al menos tres meses después de nacer para que se desarrollen los tubos neurales necesarios para recordar las emociones.  Sin embargo, lo que sí tienen los fetos son sensaciones. Son capaces de sentir el bienestar, placer, saciedad, tensión…”

Las emociones de la madre sirven como gran regulador para el feto, tanto dentro de su vientre como una vez fuera, ambos se comunican emocionalmente de manera recíproca, creando una conexión que los científicos ya han podido demostrar. 

En este estudio realizado con siete madres y sus bebés, mediante un sistema llamado electroencefalografía dual (EEG) consiguieron observar las señales que emitían su cerebro y el de sus bebés en los momentos en el que ambos interactuaban entre sí. 

Maravillas de la ciencia que cada vez aportan más claridad sobre la gestión emocional.

Las madres y los bebés que formaron parte de este estudio realizado por la universidad de Cambridge. demostraron cómo la interacción entre ambos cerebros funcionaba como un sistema único y con un intercambio y flujo de información contínuo entre ambos. 

Otro estudio posterior demostró que durante la gestación, el alumbramiento y en nuestros primeros meses de vida, madre e hijo funcionan entre sí como una megared de banda ancha. Generando conexiones y emociones de manera bidireccional. 

La doctora responsable del estudio, Dra. Leong afirmó que:

“Cuando las madres expresan emociones más positivas, su cerebro se conecta mucho más intensamente con el cerebro de su bebé»

Entonces, si nos afecta y grabamos todo lo que sentimos antes de venir al mundo y todas las emociones que nos trasmiten nuestros cuidadores cuando estamos en sus brazos.

¿Cómo nos afecta en el momento en el que venimos al mundo? 

Aunque quizás la pregunta más importante ahora mismo es: 

¿Cómo fue tu gestación y tu alumbramiento? 

¿Fue un proceso normal, hubo complicaciones, sufriste algún percance que pusiera en peligro tu vida o la de tu mamá?

 

¿Sabes cómo fue tu gestación y nacimiento?

En nuestro inconsciente hay una grabación de cómo fue nuestra primera autonomía. y todo lo que supuso nuestra llegada al mundo. 

Se nos quedó marcado si fue por cesárea o parto natural, si nos tuvieron que inducir el nacimiento o si por el contrario nos adelantamos y llegamos a este mundo a toda prisa como si de un lugar peligroso hubiera que huir corriendo. 

Cómo se desencadenó el alumbramiento y todo lo que sentimos en él nos acompañará grabado durante toda nuestra vida. 

Por lo que, sí tu madre tuvo miedo, ese miedo también fue tuyo y así lo sentiste en aquel momento y es muy probable que de una manera inconsciente, aún lo sigas sintiendo y te esté bloqueando. 

Por eso es importante saber cómo fue tu gestación, como se desarrolló el embarazo de tu madre y cómo fue tu parto. No solo cómo lo vivió tu madre, también es necesario que sepas que te ocurrió a ti en él, porque tú también tuviste tu propia experiencia.

Nuestra biología es sabia y siempre actúa protegiéndonos de todo lo que nos puede dañar, si esa herida no está sanada, tu biología actúa evitando que, eso que te hirió vuelva a hacerlo. 

Para que no vuelvas a sentir de nuevo el peligro, el miedo y la incertidumbre de un parto, actúa evitando el embarazo que acabará de la misma forma. 

Por eso es importante sanar todo lo que sentiste el día de tu nacimiento, para que de esa manera puedas renacer

 

Sanando las emociones de tu nacimiento. (Ejercicio)

Para sanar las heridas de tu nacimiento es necesario comenzar por el principio, es la mejor manera de trabajar los bloqueos de forma profunda.

Necesitas comprender la raíz de lo que puede estar influyendo en tu vida e imposibilitando tu deseo de ser madre. 

¿Vamos a ello? 

Averigua cómo fue tu llegada al mundo, cómo fue tu nacimiento y cómo fue la vida dentro del útero materno. 

Es posible que ya tengas información de tu nacimiento por encima, pero te aconsejo que vuelvas a mantener esta conversación, y esta vez con la idea de recopilar cuantos más datos y detalles mejor. 

Anótalo todo. 

Si fue por cesárea, si venías con alguna vuelta de cordón o de nalgas.  Si usaron fórceps, si se adelantó tu nacimiento o si por el contrario, no querías venir al mundo y te demoraste horas en el vientre de mamá. 

¿Lo tienes? vamos un paso más allá. 

Este ejercicio te permitirá comenzar a explorar bloqueos que habitan en ti con respecto al momento de tu primera autonomía. 

Recuerda: no juzgar las emociones o sensaciones que te lleguen. Solo conecta con toda la información que tu inconsciente tiene almacenada para comenzar a deshacer los bloqueos que impiden tu embarazo.

 

1 – Busca un momento en el que tumbarte en la intimidad de tu hogar, donde te sientas tranquila para poder relájate un momento y comienza con un instante de meditación para conectar con tu respiración. 

Cuando lo hayas conseguido y tu cuerpo y mente estén serenos.

 

2 – Intenta imaginar justo el momento en el que tu madre descubre y comunica con gran alegría (o no) a todos tus familiares que está embarazada.

 

3 – Imagina la gestación y cómo se produce (no lo que te han contado, lo que sientes ahora al revivirlo).

 

4 – Después de este momento, acelera la película un poco y ve justo al momento en que se produce el parto. 

¿Qué imágenes vienen a tu mente? 

¿Qué emociones vienen a tu cuerpo? 

¿Te apetece llorar, gritar, correr?

 

5 – Cuando creas que tienes suficiente información, vuelve a relajarte unos minutos y vuelve poco a poco a tu momento presente. 

No te levantes de golpe, tomate el tiempo que necesites para volver a ti.

 

6 – Una vez que te hayas levantado y vuelto a tu momento presente, anótalo todo y ten una charla contigo misma donde expongas todo lo que has sentido, vivido y experimentado de la manera más sincera que puedas.

 

7 – ¿Qué conclusiones has sacado de esa charla con tu yo más íntimo?

Mirar cara a cara a las emociones puede ser un desafío, pero también es el camino para la sanación. Una sanación profunda y clarificadora.

 

La ley de la Autonomía: De la sanación a la gestación

“Somos máquinas de sentir que pensamos,
nuestra mayor cualidad es que sentimos”

Nuestras emociones es lo que nos hace almas y seres tan especiales.  

Estar desconectados de momentos pasados tan importantes como tu primera Autonomía pueden estar retrasando a tu biología para materializar tu deseo de ser madre. 

Por eso creé el programa Las Leyes de la Fertilidad, porque sé que pueden ayudarte. 

Como lo hicieron conmigo. 

Porque sé que este camino que estas recorriendo es difícil y quiero recordarte que estoy para ayudarte, que todo lo que te he contado en el post lo he vivido en primera persona. 

No hay ninguna emoción tan dañada que no pueda ser reparada, con compasión, amor y dedicación. 

Justo lo que tú estás poniendo en este camino que recorres desde la sanación hasta la gestación y déjame decirte una cosa:

Estoy orgullosa de ti. 

Bienvenida al mundo.

 

Conoce el resto de Leyes de la Fertilidad

Todas las Leyes de la Fertilidad están demostradas científicamente, tal y como acabas de comprobar en esta.

Y también está demostrado que conocerlas y tenerlas a tu favor te sitúa más cerca de lograr tu deseado embarazo, y desconocerlas e ir contracorriente te aleja de él.

Para que descubras el resto de leyes y sepas cómo ponerlas a tu favor hoy mismo, quiero invitarte a mi clase online gratuita en la que te lo explico todo en menos de 90 minutos.

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