Sexualidad y Fertilidad (II): La calidad de la relación sexual y el deseo

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A menudo se tiende a pensar, socialmente sobre todo, que las mujeres no están interesadas en el sexo. 

Pero, según explica Lorena Berdún, «sería más exacto decir que las mujeres a menudo no están interesadas en el sexo que pueden tener. Por eso debes pensar en qué punto estás. No es que no estés interesada en el sexo, sino en ese sexo que puedes llegar a tener.»

Si la experiencia sexual no es algo que te guste en sí mismo, para ti será muy importante la calidad de la relación sexual: necesitarán más la intimidad, tener una conexión con tu pareja, más cercanía y complicidad…

Y en el otro extremo están las mujeres que ven un valor intrínseco en el sexo, les gusta el sexo, Y, por tanto, la calidad de la relación con su pareja no es el factor determinante para tener o no relaciones sexuales.

¿En qué grupo estás tú?

Para seguir interesada en el sexo, el sexo debe ser interesante. Debe haber más atrevimiento, más energía, más seducción, más alegría… y esto no se consigue sin esfuerzo. 

Cuando comenzamos una relación todo fluye. Pero luego pasa la vida, las relaciones, y si le sumamos el proceso de concebir un hijo, se produce un desgaste más allá de lo cotidiano. 

Y, por tanto, hay que trabajar para restablecer el vínculo con la pareja. Y ahí, la sexualidad y el erotismo son muy importantes.

¿Por qué se desvanece el deseo?

La principal razón, ya la he apuntado anteriormente, es porque las mujeres pensamos que debe ser nuestra pareja la que debe provocar nuestro deseo. Es, por costumbre, un gran error que heredamos casi todas las mujeres. 

Pensamos que la otra persona debe despertar y provocar el deseo y no es así.

Nadie te va a despertar el deseo porque sí. Tu pareja no está ahí para despertarlo. Eso debe nacer de ti.

Según dedujimos en la charla, «La mujer no activa suficiente su propia excitación. Para activarla debe trabajarlo constantemente y pensar en «me excito cuando…» y no en «lo que me excita…», son cosas muy diferentes.»

Por tanto, es fundamental cambiar la perspectiva y partir del yo: «Yo me excito cuando…»

«Me excito cuando me valoro, cuando me siento bien conmigo misma y no estoy en mi modo autocrítico total, que es el modo más habitual.», destaca Berdúm. Y esto quiere decir que «lo que te excita, lo que enciende ese click suele ser la calidad de vida y la vitalidad que llevamos dentro. Cuando desarrollamos eso, el deseo aflora de alguna manera.»

Si constantemente piensas en negativo: «me va a ver gorda», «esto no me sienta bien», «seguro que ya no le gusto»… estás minando tu deseo con tanta autocrítica. Y así, evidentemente es muy difícil excitarse.

“¿Harías el amor contigo misma? Si tu respuesta es no, ¿Por qué das la bienvenida a otra persona para que lo haga?

Piensa por un segundo en esto…

¿Te gustaría hacer el amor contigo misma?

Si la respuesta es no, «¿por qué le das la bienvenida a otra persona para que lo haga? No valorarás a la persona que tienes delante si tú misma no te sientes radiante. Te tienes que valorar primero tú. Sentirte bien, a gusto contigo misma.» 

Muchas veces, con la institucionalización de las relaciones, el compromiso, el matrimonio, el proceso de tener un hijo… lo de prestarnos atención pasa a un segundo plano. 

Nos metemos en ese «proceso de intercambio» que tenemos heredado como mujer (cuidadora, esposa y madre) que nos desconectamos por completo de nuestro yo sexual.

Cómo reconectar con nuestro Yo Sexual

El deseo, lleva intrínseco un elemento de egoísmo muy importante que hay que saber entender. Para disfrutar con la otra persona debes dejar de pensar en ella y estar dentro de ti. Debes ser responsable de tu propio placer.

El buen sexo, nos indica Lorena Berdún, «despierta recuerdos inconscientes de la infancia: sentirse acunada, acariciada, nutrida, por quién te cuidaba. el amor incondicional de esa persona que te tiene como lo más importante del Universo. Eso es lo que nos recuerda inconscientemente, resaltemos esto de inconscientemente, el buen sexo, la infancia.»

Por eso la sexualidad es algo tan íntimo y emocional porque te confronta con tu yo más vulnerable. Y por eso una buena experiencia sexual te hará sentir increíblemente bien, y una mala experiencia te puede hacer sentir un horror terrible.

Seguro que te preguntarás… pero, ¿cómo vamos a reconectar con nuestro mundo más infantil para tener buen sexo?

Como aclara Berdún en la entrevista, «se trata de volver a ese momento en el que eras el centro de atención de esa persona. Y la relación sexual es tan íntima que queremos eso: ser lo más importante para nuestra pareja. Ese es el buen sexo. La relación que te llena plenamente».

“El yo sexual es narcisista. Debe haber una parte egoísta en ti y pensar en qué es lo que te gusta a ti y no a la otra persona.

El Yo sexual es narcisista.

Estamos acostumbradas a pensar siempre en nuestra pareja, en lo que le gusta, le excita… y todo eso llegará con la propia relación. Pero debe haber una parte egoísta y pensar en qué nos gusta a nosotras. Y eso, como destaca Lorena Berdún, «no quiere decir que pases de tu pareja. Al contrario, eso genera una complicidad entre ambos haciéndole partícipe de aquello que quieres.»

Si quieres disfrutar de tu relación sexual debes entender dos aspectos fundamentales:

  1. Debes dejar de pensar en la otra persona y sacar tu yo sexual, es decir, estar estar dentro de ti.
  2. La rendición. Debes dejar a un lado tu modo «responsable» (la casa, el trabajo, tu cuerpo ahora que estás intentando ser madre…) y esa parte controladora (que está escondida en nosotras y no identificamos) que inconscientemente nos está boicoteando continuamente. 

¿Cómo sacar a la luz esa parte secreta o sombras?

Esta parte controladora dentro de ti a la que me acabo de referir, es la que que no se deja llevar, la que no permite alimentar el deseo. 

Si quieres tener una vida sexual hay que nutrir y crear el espacio para que esa parte secreta que está en nosotras pueda desarrollarse amablemente, sin juicios; hay que relajarse y bajar el control.

Curiosamente, «es la parte que más nos avergüenza («estoy gorda», «Así no le voy a gustar»…), pero es esa parte es la que nos va a permitir tener sexo más apasionado.»

¿Cómo se consigue nutrir esas parte controladora?

  1. Asumiendo tu propio deseo. No hagas nada que no te apetezca hacer solo por agradar. Trata de conocerte lo mejor posible, escucharte, dejarte guiar por la excitación que te provoca algo en concreto, sin juzgarlo ni exigirlo. Si hay algo que te excita sexualmente aliméntalo.
  2. Mostrando interés por tu pareja. Todo el tiempo. No solo antes de una posible relación sexual. Sino, como destacamos en la clase, «durante el tiempo diario que pasáis juntos, porque ahí es donde vemos que cuando «nos forzamos» a mostrar ese interés cambian cosas… Hay que trabajar todos los días. Al principio costará, pero si los dos trabajáis y creáis un contexto sensualizado, al final el deseo volverá.»

Olvídate, por tanto, de que el deseo tiene que volver por sí solo. Hay que trabajarlo con buenos sentimientos y fuerza de voluntad. Y trabajar una relación nos es síntoma de que la relación vaya mal. Es lo normal. 

“ Cuando hay cariño, deseo, excitación y alta complicidad, y rebajamos los niveles de tensión y estrés, es más fácil que suceda un embarazo.

Hay que hacer una reconstrucción positiva siempre de la pareja. Al principio de la relación todo es fabuloso, pero con el tiempo comienza el desgaste. Por eso, hay que trabajar en positivo todos los días para reconstruirla. 

Cuando hay cariño, deseo, excitación y alta complicidad, y rebajamos los niveles de tensión y estrés, es más fácil que suceda un embarazo.

Si nuestra relación de pareja está deteriorada porque está en un proceso que desgasta (hay que hacer el amor porque estamos en proceso de tener el hijo y toca porque toca), cuidémosla y hagamos todo lo posible por trabajar esa reconexión y hacer que sea lo más bonita posible.

Y para finalizar, recuerda:

«El deseo empieza por una misma. Cuídate mucho y date lo que tú quieres y luego, en el día a día de la relación, trata a tu pareja con mucho cariño para reconectar con ella y durante la relación sexual déjate llevar por tu yo sexual y piensa en lo que te gusta.»

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