El Efecto Tabú: Guardar en secreto que estamos buscando un hijo

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No hay ni una sola mujer de las que trato en mis sesiones, en mis programas o en mis conferencias que no me diga que le encantaría que se tratase con total normalidad el tema de la fertilidad.

Que cualquier problema de fertilidad, ya sea haber tenido uno o varios abortos o que llevamos buscando un hijo más de tres años y no llega, pudiera hablarse con total normalidad sin que todas las personas de nuestro entorno nos mirasen como bichos raros cuando se lo decimos.

Está claro que a todas nos gustaría.

Y si se desea no hablarlo, porque así se está mejor, también está bien. Aquí no hay obligación de nada, solo de sentirse lo mejor posible con lo que cada una decide, piensa, dice y hace.

Pero, en mi humilde opinión, creo que queremos normalidad y hablar abiertamente de todos estos temas cuando somos nosotras las primeras que no lo hacemos. Somos las primeras que lo ocultamos y lo llevamos en el más absoluto secreto, llenas de culpas y vergüenzas.

Esta contradicción, entre querer que los demás lo vean como algo normal mientras nosotras lo ocultamos de las maneras más sibilinas, es lo que hice yo al menos durante mucho tiempo, lo que veo que hacen muchas de las mujeres con las que trato, y lo que denomino el efecto tabú de la fertilidad

 

El efecto tabú de la fertilidad

No podemos pretender, si no lo hacemos nosotras primero, que nuestra pareja, amigos, padres y nuestro entorno en general normalice que estamos buscando un hijo y no llega, que hemos decido ser madres o padres a partir de los cuarenta, que hemos pasado por tres abortos o que hemos decidido realizar un proceso de FIV, un proceso de ovodonación, una donación de semen, una adopción o incluso una gestación subrogada.

Sea como sea, nosotras somos las primeras que lo ocultamos. Somos las primeras que no lo normalizamos.

Es una contradicción en sí misma, ¿no crees?

Y esto no es para culparnos ni encontrarnos aún peor, no.

Es para tomar conciencia, para hablarlo con valentía, orgullo y dignidad, porque un proceso de infertilidad de la forma que sea es doloroso, largo, frustrante y tiene que saberse. 

Nos ayudamos y ayudamos.

Tenemos que comenzar por hablarlo (y normalizarlo) las personas que lo vivimos. 

Cuando estás en una frecuencia mental y emocional concreta (la de normalizar tu situación de fertilidad, en este caso) todo el mundo a tu alrededor se mueve en esa misma frecuencia. No te llegan personas que están en otra frecuencia, y si es así, sabes muy bien cómo ponerlas en su sitio y explicarles la situación.

Yo lo mantuve en secreto mucho tiempo, esperando a dar la gran noticia, para hacer una especie de regalo a la familia y para que no sufrieran. Y te aseguro que sufrían igual en la incertidumbre pero guardaban el mismo silencio que yo.

También lo mantuve en secreto para que no me agobiaran, y me agobiaban igual o más. Cada comentario o mirada era para mí un gesto ineludible.

Y, lo más duro, no quería que nadie lo supiera para que no pensaran que no podía ser madre, algo que me generaba un sentimiento de infravaloración como mujer muy grande. Porque yo conseguía lo que me proponía, y no soportaba que nadie viera mi debilidad. 

Y todo ello pesaba tanto sobre mí que casi no me dejaba levantarme, pero yo no me daba cuenta, y seguía mintiendo y mintiéndome al decir que “no pasaba nada”.

 

Decirlo me dió paz y también a los demás

Hasta que un día, con mi último aborto, un ectópico que me llevó a urgencias por sorpresa, todo el mundo se enteró. 

Lo pasé fatal, pero quitarme ese peso de decir sin decir “ya está, sí, estábamos buscándolo sí, y este no es el primero llevo 3 abortos más, y no se que leches pasa, pero necesito parar, llorar, contar, sin que me preguntéis ni me digáis lo que tengo que hacer, solo que lo sepáis, y me sepáis escuchar.”

Ese día descansé tanto, me quité tanto estrés acumulado y tanta presión que, sinceramente creo, me ayudó a quedarme embarazada de nuevo y con éxito hasta el final en el siguiente embarazo.

Todo esto en mi vida lo tengo más que normalizado, el hablar de abortos, de infertilidad o de bebes que no llegan, de todo tipo de tratamientos o formas de ser mamás y/o papás. Y, curiosamente, mi entorno se volvió igual. Hasta mis padres pudieron hablar de su propio proceso de búsqueda y de su dolor en sus también 4 abortos después de mí, con toda normalidad.

Hablar con naturalidad nos ayudó a todos. Nos ayuda a todos.

Por eso pido y recomiendo que hablemos con total naturalidad de ello. Esto no es ningún tabú y hay que normalizarlo.

Y para hacerlo, nos puede ayudar ponernos en la piel de la persona que escucha nuestra historia.

 

Ponte en la piel de la otra persona

¿Qué harías si alguien te cuenta esto? 

Cualquiera de las circunstancias por las que estás pasando para lograr tener un hijo…

Seguro que empatizas directamente con ella y le dirías, si es tu caso, que a ti también te pasó algo parecido, qué te ayudó en ese momento, qué hiciste para solucionarlo o qué te funcionó y qué no. 

Escuchar la experiencia de otras personas nos inspira para avanzar en nuestra circunstancia. Nos aporta nuevas ideas, herramientas e incluso, una forma distinta de ver las cosas. La información nos da tranquilidad.

Por eso creo que es tan importante hablar de forma natural de que estamos buscando un hijo que no llega.

Es como si, por ejemplo, habláramos de que llevamos varios años buscando trabajo pero no lo hemos conseguido todavía. Al hablarlo con tu entorno, seguro que te echarán una mano, te contarán su experiencia cuando ellos lo buscaron o te podrán en contacto con alguien que puede ayudarte a encontrarlo.

Pues en la fertilidad puede ocurrir lo mismo, ¿no sería genial?.

Cuando una normaliza la situación y comienza a hablar de ello empieza a oír a su alrededor comentarios como «yo también pasé por eso», «a mí también me sucedió esto que me cuentas», «a una amiga también le pasó», «yo tuve 3 abortos», «nosotros tardamos 2 años en lograrlo» y un largo etcétera de comentarios más, llenos de experiencias que nos pueda aportar un poco de luz y comprensión.

Solo en España existen un millón de personas en edad fértil que están viviendo esta situación. Somos miles, así que hablemos de ello con naturalidad. 

Y todo empieza, como te decía al principio, por una misma.

En el siguiente video te cuento un poco más:

 

 

Mi experiencia y mi consejo: hablar con naturalidad y también escuchar con naturalidad y empatía.

Compartir nuestras experiencias con otras personas nos ayuda a nosotras también. Porque una parte de ti va a entender que es muy normal lo que estás viviendo o lo que viviste.

Esto hace que el drama interno baje mucho.

Y sé que puede que (aún cuando estás leyendo esto) quizás pienses que no lo vas a contar. Por supuesto es respetable, pero te pediría, al menos, que lo reflexionaras y vieras en qué te beneficia esa presión extra que a veces nos ponemos..

Estoy convencida de que cuando comiences a hablar de ello, te darás cuenta de que no estás sola y que lo que crees que te está pasando solo a ti, le ha pasado (y lo está viviendo) mucha más gente de la que te imaginas.

Cuéntame más sobre los audios subliminales específicos para fertilidad

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4 comentarios

  1. Totalmente de acuerdo. Yo con el primer aborto no dije nada por eso de que era normal tener un aborto al principio y porque mis «suegros» son unos antiguos y ni querían el bebé ni quería que se supiese el aborto.
    Quisimos buscar de nuevo y paff aborto de nuevo. Ahí lo conté a mis más cercanos. Estuvimos un año o así mal anímicamente y lo dejamos pero tras reflexionar volvimos a buscar y, aborto de nuevo. Ahí empecé a contarlo meteme en redes sociales, buscar apoyo de psicologos y médicos privados. Ya voy por el cuarto aborto y nadie me sabe decir que pasa aún. Pero mi mente al menos está más abierta en contarlo y pedir consejos , buscar apoyo de gente como yo, meterme en grupos en distintas redes sociales para así abrirnos todas y quizás alguna con mi mismo problema me dé una pista de lo que pasa, o que le ayudó a ella a seguir su embarazo, a que te recomiende doctores especiales, tomar o hacer algo que te ayude….no sé , simplemente algo que ayude. O quizás simplemente apoyo mental. Por eso, lo mejor es no tenerlo como tema tabú. Contarlo, expresar vuestros sentimientos, apoyaros en los amigos, familiares y mujeres que hemos pasado por lo mismo. Porque siempre aunque sea mínimo, ayuda. Y ese mínimo, es mucho ya.

      • Hola!! También me gustaría incluir en este tema a los hombres. También les pasa a ellos cuando son ellos los que tienen mas dificultad para poder conseguir el embarazo. Un post sobre ellos estaría muy bien para concienciarles que ellos no son culpables de nada ni menos hombres por necesitar ayuda. Mi pareja y yo llevábamos ya tiempo intentándolo y al hacerle a él pruebas nos han aconsejado FIV y desde entonces no sé como consolarle. Lo hemos hablado con la familia cercana y a mi por lo menos me ha ayudado bastante, pero sí es verdad que hay miedo a que se enteren compañeros de trabajo o mas familiares por la mentalidad que hay en nuestra sociedad y las bromas de mal gusto que por desgracia se hacen.

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